En estos días me ha tocado lidiar con un toro nada razonable, un toro de por si no parece razonable en una distancia corta, un toro en su medio es un toro en su medio y yo soy urbanita, mi razonabilidad en ese momento se divaga, me pregunto: ¿para que estoy aquí yo?
No es fácil , lo sabía, el toro me está mirando mal … pero tengo que estar aquí, al menos por un tiempo. Negociar con una bestia de amplia cornamenta es duro, difícil. Además carezco de armas, ni de fuego ni nada que se le parezca, si embiste será mi final o al menos quedaré tocado. Ahí esta esa mala bestia mirándome con desconfianza, pero no puedo arrepentirme de nada, el está ahí y yo aquí, toca esperar y mantenerse firme.
Aun recuerdo a Carrillo y a Suárez, junto con Mellado el 23 F, menudo toro les venía pero no dejaron de mirarle y observarle, los demás se tumbaron debajo de sus sitios en el hemiciclo. Corrieron el riesgo pero observaron el momento, el vacuno lo tenían enfrente y podía arremeter, la cornada no era solo para ellos.
Los momentos en la vida a veces carecen de sentido y de lógica pero no podemos escondernos, sabemos que podemos salir heridos e incluso muertos pero debemos permanecer firmes lo más razonablemente posible, a sabiendas de que la eventualidad se lanzará a por nosotros.
