Florencio de Buen, el carpintero de Zuera
Soy Carlos Ibáñez de Buen y en CarlosIbanez.es
también quiero dejar espacio para lo importante: la familia, el origen y la memoria.
Un abuelo de manos fuertes y trabajo silencioso
Cuando pienso en mi abuelo materno, Florencio de Buen, no recuerdo grandes discursos ni gestas
espectaculares. Recuerdo madera: olor a serrín, herramientas de taller, y esa forma de trabajar que no buscaba
aplausos, sino resultados. Florencio fue “el carpintero” de Zuera, y su vida estuvo marcada por la constancia.

Murió cuando yo era muy niño, así que muchos de mis recuerdos son prestados: historias contadas en casa,
anécdotas repetidas en comidas familiares, y esa sensación de cercanía que solo dejan las personas buenas.
Florencio era padre de Antonio,Florencio era más conocido por Santiago.
Florencio y su hermano Pepe: madera y albañilería
Florencio trabajaba la madera y, junto a su hermano Pepe, levantaron una vida entera basada en el oficio.
Cada uno dominaba lo suyo: uno carpintería, el otro albañilería. Entre ambos, hicieron lo que tocaba en aquellos
años duros, en los que en España la vida se sacaba adelante a base de esfuerzo y de no rendirse.
Martina, seis hijos y una familia enorme
Florencio y mi abuela Martina tuvieron seis hijos: cuatro mujeres, una de ellas mi madre Amelia y dos hombres.
Y lo más impresionante es que, sin lujos y sin caminos fáciles, los sacaron adelante. De esa rama nacieron
veinte nietos y, con el tiempo, sus descendientes. Una familia grande, cercana y muy unida.
- 6 hijos (4 mujeres y 2 hombres)
- 20 nietos (y una historia que sigue creciendo)
- Una familia sin lujos, pero con perseverancia y humanidad
Éramos familia de Odón de Buen. Puede que no destacáramos en ciencias, aunque tenemos un primo matemático de primera, pero sí en algo igual de valioso:
en humanidad, en trabajo diario y en construir la base de la vida que nuestras familias tenemos hoy.
De la madera a los planos: la herencia sigue
Lo bonito es ver cómo ese espíritu sigue vivo, aunque haya cambiado la forma. Lo que antes eran puertas, que siguen con mi primo Santiago, vigas o suelos,
hoy también son planos, proyectos y obras. Mis sobrinos David y Daniel continúan esa herencia
desde la arquitectura con su estudio:
debuenarquitectos.es.
Y por otra parte, mis primas —hijas de Pepito, hijo de Pepe— también mantienen el vínculo familiar y profesional
desde su proyecto:
debuenfau.com.
Ahora hay ordenadores, herramientas modernas y otra manera de trabajar. Pero el fondo es el mismo: hacer las cosas bien,
con seriedad, y sin perder la cercanía.
Lo que de verdad nos dejaron
Si tuviera que resumir el legado de Florencio de Buen, no hablaría solo de carpintería. Hablaría de valores:
- Constancia
- Humildad
- Trabajo silencioso
- Familia unida
Gracias a esa generación hoy vivimos un poco mejor. Y cada vez que veo un trabajo bien hecho, pienso que todo esto
empezó con un carpintero de Zuera y una familia que, sin lujos, supo perseverar.
