El celo, la vida, el juego. No puede ser que cuando alguien quiere jugar y le juegas a su propio juego se enfada. En el juego de los celos pierde el que empieza a jugar y es consciente de que al jugar solo se divierte él , ante eso hay que tener la sabiduría de un central que despeja balones a más de medio campo y que va dejando que los minutos de juego pasen. Quizá al final un despeje de esos lo recoja una gacela Thompson y anote un gol que a la postre nos dará la victoria.